Lutero o la libertad de conciencia

¡Viva Lutero! Esa es la conclusión práctica que puede extraerse de ver la película del mismo nombre. No cabe duda que la película transmite varios mensajes resumidos en la exclamación inicial:
1.- La necesidad de reforma de una iglesia romana inmersa en sus vicios de opulencia, falta de rigor espiritual y llena de abusos hacia los más desfavorecidos. Necesidad de reforma que se ve sistemáticamente defraudada por los Papas, más preocupados por la erección de iglesias que por su reforma. ¿A alguien le suena este panorama?
2.- La insobornable defensa de la conciencia individual frente a las imposiciones de la Inquisición (ahora, Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida hasta hace poco por el actual pontífice). Es así que ante la Dieta de Worms (1521), Lutero exclama "Si no se me convence mediante testimonios de la Escritura y claros argumentos de la razón - porque no le creo ni al papa ni a los concilios ya que está demostrado que a menudo han errado, contradiciéndose a si mismos -, por los textos de la Sagrada Escritura que he citado, estoy sometido a mi conciencia y ligado a la palabra de Dios. Por eso no puedo ni quiero retractarme de nada, porque hacer algo en contra de la conciencia no es seguro ni saludable. ¡Dios me ayude, amén!". Lo cual es un grito en favor de la libertad de la conciencia propia y a favor de los argumentos racionales. Sigo con mi pregunta, ¿a alguien le suena esto dentro de la Iglesia?
3.- Por último, es la historia de un hombre atormentado por el temor a Dios y su búsqueda de la felicidad, que encuentra al descubrir un Dios de misericordia y no de castigo. Vaya, vaya, ¿habrá leído a Lutero la actual jerarquía de Roma?
Por todo esto, se hace indispensable ver la película (al margen de argumentaciones, es buena con una gran recreación del momento histórico, destaca sobre todo el papel de sir Peter Ustinov), en estos momentos socio-políticos.
Disculpándose por hacer de Flanders se despide el Tipo de la Tienda de Comics.



