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Los Vírgenes Suicidas

Cine

Conan el bárbaro y fin de año

Tras dos días de reflexión, me pregunto, ¿qué pretendía la cadena de televisión que programó Conan el bárbaro en fin de año?

Alguno pensará que la pregunta es baladí, pero ¿no es todo parte de un complejo sistema de significados y mensajes? El hecho es que pude entretener la espera hasta la hora de la cena disfrutando de tan magna obra de la historia del cine. Es evidente que había un mensaje en todo ello y "sal ahí y mata un par de serpientes" no me parecía el más exacto. Veamos, Conan es un pequeño esclavo al que le han matado a su familia, gracias a su fuerza es liberado tras una serie de peripecias entre guerrero y ladrón logra alcanzar su venganza conta la gran serpiente, todo ello adobado con fiestas, sexo y diversión a raudales. Todo esto sólo puede tener un significado: Sal ahí a hacer el bárbaro y que se jodan los demás, especialmente ese cabrón que te ha hecho la vida imposible durante el año.

Como plan para fin de año no está mal. De hecho habida cuenta como fue la noche creo que el mensaje había calado bastante bien en mí, bueno aunque eso que lo juzgue el Actor Secundario Bob que estaba presente. Creo que esto nos debe hacer reflexionar sobre la influencia de la televisión sobre nuestras pequeñas mentes influenciables Tongue out. Aunque eso lo dejo para otro momento.

El Tipo de la Tienda de Comics.

Reivindicación de la pedantería


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El pasado lunes se emitió la última entrega del programa de Garci "Qué grande es el cine", con la emisión de "Fresas Salvajes", dirigida por Ingmar Bergman. No conozco las cifras de audiencia, ni tengo muy claro si al gobierno le interesaba largarlo por no comulgar con su credo; la idea de que él mismo abandona con motivo de la nueva ley del tabaco (en su programa suelen fumar como carreteros) me parece de lo más improbable; sea cual sea el motivo, lo cierto es que cesa la emisión de uno de los pocos programas de cine que más claramente cumplían su función de servicio público dentro de una televisión estatal.

Por todos lados he escuchado críticas hacia el programa, reprochándole su pedantería, los aires que se daba Garci en los comentarios, el formato, la selección de películas, etc. Sin embargo, a mí me gustaba, siempre me gustó. No encuentro nada parecido en televisión, la selección de largometrajes me parece la mejor que habia hasta ahora en televisión, dentro de los límites de que disponen (en los últimos tiempos, por ejemplo, lejos de anquilosarse, programaron una buena cantidad de películas japonesas dificiles de encontrar) y las tertulias, muy variables según los contertulios, estaban siempre sujetas a la afición sincera hacia el cine.

La mayor crítica por mi parte reside en que, demasiado a menudo, la presentación inicial se alargaba y desvelaba aspectos relevantes de la película, y en que solía superponerse la mitomanía sobre el sentido crítico. Sin embargo, esto lo compensaban con, en general, un amplio conocimiento del cine, de sus mecanismos y del anecdotario que lo rodea.

Qué decir de la película que programaron en la despedida: Fresas Salvajes. Un largometraje que se suele decir atípico de Bergman, porque carce de sus ambientes opresivos (aunque aparecen en las magistrales secuencias de los sueños) pero que contiene muchas de sus constantes; se trata, básicamente, del retrato de un anciano que ha triunfado profesionalmente, pero que en sus últimos años no puede olvidarse de un amor de juventud y preguntarse de qué le ha servido todo lo conseguido, cuando para sus allegados es un viejo egoísta y pedante, y para su esposa muerta fue un ser frío y distante. Muy recomendable, con una técnica cinematográfica magnífica, en cuanto al sentido de la composición, la fotografía y la iluminación.

En fin, si el programa de Garci y la peli de Bergman están ahora considerados una pedantería, vaya para ellos este Elogio de la pedantería que en sí mismo es ya bastante pedante.

Ha hablado el Actor Secundario Bob.

Lutero o la libertad de conciencia


¡Viva Lutero! Esa es la conclusión práctica que puede extraerse de ver la película del mismo nombre. No cabe duda que la película transmite varios mensajes resumidos en la exclamación inicial:

 

 

1.- La necesidad de reforma de una iglesia romana inmersa en sus vicios de opulencia, falta de rigor espiritual y llena de abusos hacia los más desfavorecidos. Necesidad de reforma que se ve sistemáticamente defraudada por los Papas, más preocupados por la erección de iglesias que por su reforma. ¿A alguien le suena este panorama?

2.- La insobornable defensa de la conciencia individual frente a las imposiciones de la Inquisición (ahora, Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida hasta hace poco por el actual pontífice). Es así que ante la Dieta de Worms (1521), Lutero exclama "Si no se me convence mediante testimonios de la Escritura y claros argumentos de la razón - porque no le creo ni al papa ni a los concilios ya que está demostrado que a menudo han errado, contradiciéndose a si mismos -, por los textos de la Sagrada Escritura que he citado, estoy sometido a mi conciencia y ligado a la palabra de Dios. Por eso no puedo ni quiero retractarme de nada, porque hacer algo en contra de la conciencia no es seguro ni saludable. ¡Dios me ayude, amén!". Lo cual es un grito en favor de la libertad de la conciencia propia y a favor de los argumentos racionales. Sigo con mi pregunta, ¿a alguien le suena esto dentro de la Iglesia?

3.- Por último, es la historia de un hombre atormentado por el temor a Dios y su búsqueda de la felicidad, que encuentra al descubrir un Dios de misericordia y no de castigo. Vaya, vaya, ¿habrá leído a Lutero la actual jerarquía de Roma?

Por todo esto, se hace indispensable ver la película (al margen de argumentaciones, es buena con una gran recreación del momento histórico, destaca sobre todo el papel de sir Peter Ustinov), en estos momentos socio-políticos.

Disculpándose por hacer de Flanders se despide el Tipo de la Tienda de Comics.