
1.DEFINICIÓN DE CIENCIA:
Por supuesto, aceptaremos como verdad, todo lo que la Ciencia nos diga sobre nuestro Universo. Más de uno, pensará que dicha aceptación es más un acto de fe que de un hecho filosófico. Sin embargo, voy a intentar convencer de que el saber científico es verdaderamente filosófico y no es un acto de fe.
Un acto de fe es, como su propio nombre indica, algo que se acepta sin más; o bien porque la fuente de información es muy fiable, o porque el receptor no se plantea la posibilidad de que la información sea errónea. Un acto de fe es el que tiene un niño con su padre cuando le pregunta acerca del mundo, su padre lo sabe todo y es infalible.
Para definir lo que es Ciencia de lo que no es, hace falta definir un criterio. Alguien podría pensar que Ciencia es todo saber ordenado según una lógica y que satisface unos experimentos. Sin embargo muchos saberes humanos que no son Ciencia entrarían en esta definición. Por ejemplo, la Astrología obedece a leyes lógicas: “Si el Sol está en la casa de Escorpio, entonces todos los escorpios tendrán un buen día”. Sin embargo, consideraría un insulto considerar a la Astrología como Ciencia.
Por ello, me quedo con la definición de Popper de Teoría Científica. Él dijo que una teoría es científica cuando puede ser falseable. Es decir, cuando se realizan unas afirmaciones que pueden ser negadas experimentalmente. Por ejemplo, la teoría “los cuerpos pesados caen hacia arriba” es científica, aunque sin duda errónea. Yo puedo diseñar un experimento para rebatirla. Con tan sólo tirar un bolígrafo al suelo, queda demostrada la falsedad de la teoría. Pero hace falta algo más para que sea Ciencia. Si no un gran conjunto de teorías no científicas, lo serían. La Ciencia ha de ser cuantificable, se ha de poder escribir en forma de ecuaciones (aunque no se conozcan exactamente los coeficientes). Por ello la Astrología, aunque de primeras puede ser falseable, no es cuantificable en los resultados. El hecho de leer en el horóscopo que hoy vas a tener suerte en los negocios, no está cuantificado, por mucho que el recorrido del Sol por el Zodiaco sí lo esté. ¿Cuánta suerte voy a tener?¿En qué unidades se mide la suerte?
Otro ejemplo de lo que no es Ciencia es el Derecho. El derecho es cuantificable: “Si cometes un asesinato en el país B, estás condenado a 30 años de Cárcel con los atenuantes en años de 10 y 5 por buena conducta y por enajenación”. Sin embargo no es falseable. No puedo hacer un experimento para demostrar la falsedad de una sentencia judicial: son siempre verdaderas (aunque no justas). Otro ejemplo es la sociología actual: es falseable, ya que puede hacer aserciones acerca del comportamiento de las distintas sociedades, pero el estado actual de la Ciencia, no es cuantificable. La psicología tampoco es Ciencia según esta definición, pues por ejemplo, las teorías de Freud sobre el yo, superyo y ello, no son falseables. Asimismo, no es tampoco cuantificable.
En el otro extremo se encuentran la economía, la medicina, la biología, la geología, la química, la física, las matemáticas y alguna otra se me quedará en el tintero... En todas ellas, existen teorías falseables y se apoyan (algunas más que otras) en un cuerpo matemático que le permite cuantificar los hechos.
Con esto no se pretende decir que el saber no científico es inútil. Nada más lejos de la realidad... ¡Qué sería de un mundo sin derecho, o sin marketing! Pero igual que muchos psicólogos materialistas nunca dudarán que el saber religioso no es Ciencia (no se me ocurre un experimento para falsear la existencia de Dios) , que sepan que su campo del saber tampoco es científico. Es mucho más científico un economista de la bolsa de NY que un psicólogo clínico. Si no pensemos en estas dos afirmaciones:
“ Si se suben los tipos de interés medio punto, se rebaja la inflación en un cuarto de punto”
“Tienes un complejo obsesivo compulsivo debido a un trauma infantil”
He de recalcar que ni soy economista, ni soy psicólogo, pero creo que me cuesta mucho menos definir los terminos inflación y tipos de interés en una frase, que trauma y complejo obsesivo compulsivo.
A parte de eso, y suponiendo las definiciones claras, la primera afirmación es completamente falseable. Habrá miles de ejemplos en el mundo donde haya o no haya pasado eso. Sin embargo, la segunda no lo es. Nunca volverás a tener al mismo sujeto en las condiciones de sufrir o no sufrir el trauma infantil. Y mientras la primera sentencia está perfectamente cuantificada, la segunda es vaga, no se especifica cuantificablemente absolutamente nada sobre ella.
Con todo esto, sin embargo, no pretendo que parezca que las disciplinas no científicas no son útiles. La Gastronomía es un saber no científico que estoy seguro que nos hace mucho más felices, la Religión ayuda a miles de almas a encontrar sentido a su existencia, el Derecho o la Política nos ayudan a vivir en sociedad, etc...
Por tanto para definir la Ciencia es necesario definir algunos conceptos antes:
Teoría: Conjunto de afirmaciones acerca de un hecho (real o no) que se desarrollan lógicamente a partir de unas afirmaciones que se toman como verdaderas (axiomas).
Axiomas: Afirmaciones muy simples, sobre la naturaleza del hecho, que se toman como ciertas por su obviedad (o simplemente por conveniencia)
Experiencias: Del desarrollo de una Teoría se deben de extraer resultados verificables a posteriori. Dichas verificaciones son las Experiencias.
Por lo tanto se puede definir una Ciencia como “un conjunto de Teorías falseables y cuantificables que se desarrollan a partir de unos axiomas y son verificables experimentalmente”.
2. ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA CIENCIA MODERNA
Como ejercicio personal cada uno puede pensar en todos los campos del saber humano y establecer cuales satisfacen esta definición y cuales no. Probablemente habrá muchas muy fáciles de comprobar y otras más complicadas. Por ejemplo, la Sociología satisface muchas de las condiciones de la definición, pero aún no es cuantificable. Sé que alguien me puede decir que se usa la estadística muchísimo en la Sociología, y no está equivocado. Sin embargo no se usa para cuantificar las Teorías, si no más bien como verificación de ellas, o simplemente para establecer las condiciones de contorno. Dicho con unas palabras más simples, no se conoce una ecuación que rija el comportamiento de las Sociedades.
La respuesta a esa afirmación es sencilla, alguien me dirá, es que la sociedades son muy complicadas de calcular, porque hay muchísimas variables. Es cierto, pero más variables hay en el Universo y sí que existe una ecuación que las rige, que es la de Einstein.
Aunque difícil es establecer la ecuación, pero a veces, más difícil es resolverla. Para aquellos que no estén muy versados en matemáticas, convienen que sepan que hay un tipo de ecuaciones, las diferenciales que están en la base de la Física, la Química, la Economía etc... y que no tienen una solución única, si no que está puede depender de las condiciones iniciales. Es más fácil de entender que de decir: Si uno quiere calcular el tiempo que tarda una olla con un litro de agua en hervir, tendrá que poner la olla al fuego, coger un cronómetro y esperar. Supongamos que la cantidad de gas es constante, el máximo de la cocina, y que esta está climatizada. Es fácil suponer que el agua del grifo en verano a 20ºC tardará menos en hervir que la de invierno a 15ºC.
Pues bien, es fácil escribir una ecuación para determinar la temperatura del agua en cada instante. También es relativamente fácil hallar la solución, pero la física se complica con el paso de los siglos, y actualmente hay muy pocas magnitudes que se calculen analíticamente, es decir, “con lápiz y papel” despejando incognitas. Actualmente se dan soluciones aproximadas (todo lo exactas que uno quiera) mediante el uso de ordenadores.
Por ello, y retomando el tema del que partíamos, no es excusa la complejidad de un sistema para la no existencia de una Ciencia que describa sus propiedades. Evidentemente, el Universo, que es el Sistema de todos los sistemas, tiene una Ciencia que lo estudia que es la Cosmología. A nadie se le pasa por la cabeza el pensar que las ecuaciones con las que trabaja la Cosmología no se usan para describir el movimiento de una nave extraterrestre en la órbita del sistema de Betelgeuse. Se utilizan para describir la dinámica general del mismo. Sin embargo, dichas ecuaciones se podrían aplicar al caso del extraterrestre en la órbita de Betelgeuse con los cálculos oportunos.
3. TEORÍAS CIENTÍFICAS Y NO CIENTÍFICAS
Por lo tanto y ya recapitulando, creo que no es muy arriesgado decir que todo lo que las distintas Ciencias (a partir de ahora la Ciencia) afirma como verdadero, lo tomo como verdad.
No se trata ni de un postulado, ni de un axioma, ni siquiera de un acto de fe. Cualquier verdad científica es reproducible e inteligible por cualquier otra persona con la preparación adecuada. Puede, si queréis, ser un acto de pereza. Simplemente es más sencillo tomarlo como verdadero, que dedicar años de mi existencia a entender todos los entresijos de los experimentos científicos (tarea por otro lado inabordable).
Cabe matizar aquí también el hecho de que una verdad científica es una teoría que al menos ha sido probada una vez. No me sirve como verdad científica cualquiera de las 6 teorías de las supercuerdas existentes. Probablemente en el futuro alguna u otra será verdad científica pero por ahora simplemente son teorías. Y esa es la consideración que se les debe dar.
Asimismo, muchas personas sostienen que la Ciencia también se equivoca. Que con el tiempo se descubren nuevas teorías que anulan a las anteriores. Esto es sólo cierto en un número muy reducido de casos, y sobre todo en teorías científicas que no han sido elaboradas y comprobadas de una manera muy racional. Por ejemplo, el francés George Cuvier creía que todos los fósiles de animales prehistóricos extraños, entre ellos los dinosaurios, eran esqueletos de animales antediluvianos en el sentido literal de la palabra. Es decir, literalmente, eran animales que no habían cabido en el Arca de Noé. A nadie en el siglo XXI se le escapa que esta “teoría” dista mucho de ser científica, sin embargo Cuvier tampoco era un charlatán. Ha sido un biólogo muy importante que ayudó a clasificar muchas especies.
El error que cometemos es desvincular la teoría científica de sus condiciones socioculturales. El el Siglo XVIII, aún existía la Inquisición como tal. Hasta la Revolución Francesa e incluso bastante después, la Religión tenía un papel preponderante en la Sociedad. Por ello no era de extrañar que la Biología se encontrara en el momento equivalente a la Física Ptolemaica. A mi no se me ocurriría decir que Ptolomeo era un mal astrónomo. Nada más lejos de la realidad. Su teoría acerca del movimiento de los astros satisfacía todas las observaciones realizadas. Asimismo era de una complejidad intelectual mucho superior que la de Copérnico. ¿Por qué no llego este más de 10 siglos antes a la misma conclusión? Por una simple razón: NO le cabía en la cabeza. Einstein decía que el sentido común es el conjunto de experiencias que uno ha acumulado cuando llega a los 18 años. A Ptolomeo la idea de que el Sol fuera el Centro e inmóvil, no le entraba en su concepción metafísica del Universo, y por eso trabajo hasta elaborar un sistema que lo explicara todo de otra manera. De la misma manera a Cuvier, no le cabía en la cabeza que pudieran haber existido especies durante millones de años antes que el hombre. Tampoco a los geólogos que empezaron a datar rocas, con millones de años de antigüedad, les cabía en la cabeza que esto sucediera sobre todo cuando la creación había surgido unos 4000 años atrás.
Se llegó a argumentar desde todos los campos de la Ciencia que Dios, en su omnisciencia, había creado el Universo en 7 días y hace unos 4000 años, pero que lo diseño para que pareciera que era mucho más viejo. A cualquiera que aplique la Navaja de Occam a este argumento, comprobará que se le viene a bajo. Pues después de más de milenio y medio de Cristiandad, a la gente se le hacía impensable que el universo pudiera tener millones de años, y que el hombre no fue creado al sexto día. Mucha gente culpa de este hecho a la Iglesia Católica. Considero esta culpabilidad injusta, pues no fue sólo la Iglesia, si no toda la clase política y el pueblo la que incitó este tipo de historias. No puedes culpar sólo de la incultura al sistema educativo, si no también al inculto que se deja llevar. Actualmente en España el periódico más leído es el Marca, los programas de televisión más vistos son los partidos de fútbol, los realities y los programas de corazón. ¡No dirán en el futuro, lo mismo que decimos nosotros del pasado! Podríamos estar dedicándonos a formarnos como personas, en todos los campos del saber humano. Pero es más cómodo tumbarse delante de la TV y dejarse invadir por toda la clase de miserias humanas que actualmente están de moda. Salvando las distancias, por la diferencia de nivel cultural y de libertades, a la gente de aquella época, le era tan cómodo el creer a pies juntillas el Libro Sagrado como a nosotros la TV. Sólo algunos “Iluminados” eran capaces de darse cuenta de ello y de trataba de encontrar la verdad. Por ello, me parece realmente injusto, que determinados individuos, que han oído hablar del “Capital” de Marx y de los escritos de Bakunin en una reunión, se dediquen a culpar a la Iglesia Católica de todos los males de épocas pasadas y presentes. Estos individuos, podrían leer a Marx (que reconozco que es una cosa que yo no he hecho) y a Engels e intentar entender porque estos pensadores eran tan anticlericales. Me parece muy injusto, que consumidores de drogas ilegales, desprecien a la Iglesia Católica, cuando el señor Marx dijo que era “el Opio del Pueblo”. En eso estoy de acuerdo con él. La morfina es también un derivado del opio, y considero que la Iglesia, con todos los GRANDES errores cometidos y los que vendrán, es una reunión de personas, que ayuda realmente a millones de fieles a soportar las duras pruebas a las que nos somete la vida. Al igual que la morfina, les alivia el alma y les permite mirar al futuro con un atisbo de esperanza.
Hay que recordar que nosotros nos encontramos en el Primer Mundo. Nuestras vidas son muy cómodas. Pero eso es porque nuestra sociedad ha alcanzado un nivel de sofisticación relativamente elevado. El simple hecho de levantarnos y podernos lavar la cara o ducharnos con agua caliente, es algo con lo que millones de personas en el mundo, ni tan siquiera sueñan.
Por ello, les recordaría a estos neo-iluminados del porro y la pancarta, que se dejaran de tanta queja y que empezaran a leer y a viajar (los que puedan). Que lean lo que les parezca, pero que no se dejen convertir en los descendientes de la turba medieval que disfrutaba con las ejecuciones de “brujas” en la plaza mayor del pueblo.
Sin embargo la Iglesia, ha cometido muchos errores. Atacó y en cierta manera ataca, a todo aquello que cree que puede generarle problemas en el futuro. Su error fue en admitir en la Curia Romana a personas procedentes de esa turba inculta, que no supieron ver que lo que decían los científicos era verdad. Y la verdad, tal y cómo dijo Jesús “Nos hará libres” y acaba saliendo a la luz. Si se hubieran dado cuenta de que el Universo no era el tabernáculo de Abraham (una habitación cuyas paredes eran los cielos) y tan sólo hubieran respetado la Cosmología Griega, a años luz de la judaica, la Iglesia ahora tendría otra perspectiva histórica. Esto es debido a que la Iglesia NUNCA ha hecho el giro Copernicano. El Giro Copernicano es el cambio radical en la concepción de la Ciencia que se dio en el Renacimiento. Toma su nombre, por Copérnico, y por su defensa del heliocentrismo en contra de lo que se decía en el momento. El exponente más claro de este giro lo dio Galileo, en su enfrentamiento con el papado y en su posterior abjuración.
Es de justicia decir que no sólo la Iglesia Católica perseguía estas prácticas. Las Iglesias protestantes también lo hacían, en algunos casos con mucha más virulencia. Giordano Bruno, famoso por afirmar que en otros mundos podría haber vida inteligente, fue quemado en la hoguera tras ser perseguido en su momento por todos los credos de la época.
Sin embargo, creo que el ejemplo de la abjuración de Galileo, documento que tuvo que firmar y leer ante el Papa para escapar de la hoguera, se resume esta huída del giro Copernicano.
Abjuración de galileo
Yo, Galileo Galilei, hijo del difunto Vicenzo Galilei, florentino, de setenta años de edad, constituido personalmente en juicio y arrodillado ante vosotros, eminentísimos y reverendísimos cardenales de la Iglesia Universal Cristiana, inquisidores generales contra la malicia herética, teniendo ante mis ojos los Santos y Sagrados Evangelios que toco con mis manos, juro que he creído siempre, y que creo ahora, y que, Dios mediante, creeré en el futuro, todo lo que sostiene, practica y enseña la santa Iglesia Católica Apostólica Romana. Pero en vista de que -después haberme impuesto judicialmente este Santo Oficio el mandato de que yo debía abandonar por completo la falsa opinión de que el Sol es el centro del mundo y está inmóvil y de que la Tierra no es el centro del mundo y se mueve, y de que yo no debía sostener, defender o enseñar de ninguna manera, verbalmente o por escrito, dicha falsa doctrina, y después de habérseme notificado que dicha doctrina era contraria a las Sagradas Escrituras- escribí y publiqué un libro, en cual discuto esta nueva doctrina ya condenada, y aduzco argumentos grandemente convincentes a favor de ella, sin dar ninguna solución de ellos, he sido juzgado, vehementemente, sospechoso de herejía, es decir, por haber sostenido y creído que el Sol era el centro del mundo e inmóvil, y que la Tierra no era el centro y que se movía.
... abjuro, maldigo, y detesto los antedichos errores y herejías y, en general, todo error, herejías y secta contrarios a la Santa Iglesia.
A nadie se le escapa la cantidad de absurdos y falacias que encierra este documento. Conviene recordar que fue redactado por miembros de la Curia para que lo leyera Galileo. Más les hubiera valido recordar las palabras de Jesús “Al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”. Galileo también dijo “La Iglesia no debe preocuparse por cómo se mueven el cielo, si no de lo que hay que hacer para ir a él” . Lo más paradójico de todo es que Galileo era un profundo creyente, y realmente el no creía que ese hecho interferiría en la fe de los creyentes. La Iglesia, que por aquel entonces acababa de salir de Trento, en vez de mirar al frente, miró a atrás. De hecho se concreto en dicho Concilio, que las opiniones científicas no debían estar en contradicción con lo que decían los Santos Padres. Y en vez de dar un giro a su historia, metiendo en su seno a los grandes pensadores de la Historia, los expulsó de su seno, o simplemente los ignoró. La Iglesia aceptó por primera vez las Teorías de Newton en el Siglo XIX. Nunca llegó a condenarlo, pero me parece muy poco moral, hablar de Física, como sin duda hablaban, y no aceptar a Newton, que por cierto, también era profundamente religioso.
Ya adentrados en el Siglo XIX, nos encontramos con un Darwin que es parodiado e insultado en numerosos medios eclesiásticos, por simplemente decir que el hombre desciende de un mono ancestral. Eso revolucionó las ideas de entonces. De nuevo hay que culpar a la Sociedad también, una sociedad puritana y victoriana, adormecida por el gran imperio inglés, que no aceptaba que su grandeza procediera del mismo antepasado que el de un mono. Actualmente no creo que sea la Iglesia Católica la que impida que en determinados colegios de los USA, se estudien las ideas creacionistas bíblicas. Según estas, todos los hombres descendemos de nuestros primeros padres Adán y Eva. Creo que la culpa de esto la tiene la sociedad americana adormecida por tanta película y poco libro.
Sin embargo y antes de seguir sería bueno que repasáramos esta relación entre Ciencia y Religión
Autor: Martin Prince Jr.